Los héroes invisibles del campo

 

 

 

“Héroes invisibles” fue el tema del conversatorio organizado por el Consorcio Público de Gobiernos Autónomos Descentralizados del territorio ancestral de Imbabura y Carchi y Reporteros Comunitarios del mismo territorio, con apoyo del Grupo Social FEPP y entidades identificadas con la temática*, en el cual participaron Rosa Carlosama, lideresa del Pueblo Kichwa Karanki y emprendedora local, y Salomón Acosta, dirigente de la Federación de Comunidades Negras de Imbabura y Carchi (FECONIC), con la moderación de Pedro de Jesús, coordinador técnico del Consorcio. En este diálogo se pudo conocer la situación de la producción en el campo y su importancia en el marco de la crisis sanitaria por COVID-19.

 

 

Para Rosa Carlosama, heroínas son las mujeres que están en el campo, siguen trabajando y no han parado. Comentó que existen compañeras que están produciendo agroecológicamente pero no todas han podido sacar sus productos por limitaciones de transporte, optando por hacer trueque de productos, vender barato o han tenido que regalar su producción como una expresión de solidaridad, herencia de sus abuelos.

También mencionó que la situación en el campo obliga a salir a trabajar, “porque a las vacas no se les puede decir no suelten la leche” y alguien tiene que ordeñarlas, por eso los compañeros y compañeras no han dejado de salir a la chacra. Por el estado de excepción declarado por el gobierno, hay compañeros de las ciudades que han vuelto a las comunidades ya que algunos se han quedado sin trabajo, lo cual ha permitido que se reagrupen las familias, según Rosa Carlosama.

 

La educación de los hijos es el tema más difícil que se enfrenta en la ruralidad, fundamentalmente por el limitado o incluso nulo acceso de los niños y jóvenes a plataformas virtuales a través de las cuales se imparte clases. Aclaró que además se cree que los campesinos no pagan impuesto, pero todo pequeño productor debe ser parte del RISE (Régimen Impositivo Simplificado), “todos tienen que aportar y es doloroso ver que eso se esfuma” (por casos de corrupción), que no hay atención en salud para el campesino, por eso “mejor no vemos (las noticias), salimos a trabajar en la tierra y así estamos bien”.

 

Los héroes visibles son aquellos considerados y reconocidos como tal por la opinión pública y legitimados por el discurso de los medios de comunicación. Para Salomón Acosta, héroes visibles son los trabajadores de la salud, personal de las fuerzas armadas, etc., mientras “héroes invisibles somos la mayoría en el campo y la ciudad. A los héroes invisibles no nos miran, somos como espíritus que no nos pueden ver”. Héroes invisibles son los productores quienes se levantan a las 4 de la mañana a trabajar en la tierra o se levantan en la noche para regar. “La vida también se pierde por hambre, nosotros también damos vida”.

 

En el Territorio Ancestral Afrodescendiente entre las provincias de Imbabura y Carchi también tienen como práctica cotidiana compartir la producción entre vecinos, familiares, amigos, etc. La madre tierra como a nuestra madre hay que mantener saludable y sin químicos.

En cuanto a las deudas, Salomón Acosta se pregunta qué han hecho las autoridades por los agricultores, qué pasó con la aplicación del Fondo Nacional de Tierras, qué pasó con la Ley de Reforma Agraria que prometía entregar la tierra a quien la trabaja cuando hay tantas haciendas aún en el sector. Los terratenientes son también “aguatenientes”, quienes acaparan las aguas del río El Ángel, por ejemplo, y viven hoy por hoy en ciudades dedicados al comercio. A ellos se venden hortalizas, frutas, caña de azúcar, etc., y a ellos mismos se les compra la tecnología que facilitó la realización del presente conversatorio.

 

Como conclusión se puede colegir que en medios de comunicación tradicionales se identifican a médicos, representantes de las fuerzas del orden, trabajadores en la recolección de basura en las ciudades, trabajadores de la comunicación como “héroes”, quienes están en el frente de batalla en la contención del avance de la pandemia. Detrás de ellos está una amplia población de héroes invisibles como son quienes trabajan en el campo, quienes no pueden permanecer en casa pese a las restricciones de movilidad, porque el campo no espera: los animales deben ser alimentados, las plantas regadas, las semillas sembradas, la maleza rozada, los frutos recolectados y vendidos; y porque los centros poblados tampoco esperan porque necesitan ser provistos de alimentos. Pese al auge de la reflexión y valorización de la agricultura familiar campesina, su aporte no es adecuadamente visibilizado.

 

Ésta puede ser la coyuntura esperada para poder visibilizar y demandar acciones sostenidas y coherentes orientadas a impulsar la agricultura familiar campesina, la que satisface la demanda local de alimentos y garantiza la soberanía alimentaria del Ecuador, que tiene que enfrentarse a una especulación despiadada por parte de intermediarios, el contrabando desde Colombia y Perú y la falta de apoyo estatal.

Ésta es una oportunidad sin precedentes para establecer una nueva agenda de transformación del campo que lo dignifique, que salde la deuda educativa y de conectividad que el Estado tiene con la ruralidad, que no vea a sus pobladores como amenaza y que reconozca que es una actividad vital y que la ciudad sin el campo no puede sobre-vivir. Esta crisis también ha permitido que quienes migraron a las ciudades vuelvan a las comunidades en busca de refugio, en una especie de reencuentro que nos obliga a repensar el campo de una manera solidaria y que supere estereotipos campo-ciudad.

 

* Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio-FEPP, Sistema de Investigación sobre la Problemática Agraria-SIPAE, Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas-CESA, Agrónomos y Veterinarios sin Fronteras-AVSF, Unión Europea, ECOLEX, Instituto de Estudios Ecuatorianos-IEE, Luna Creciente, Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra-ILC, Ayuda en Acción y el Proyecto Equiterra.

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