Fátima Pinango, delegada ecuatoriana al Jai Jagat 2020: Un diálogo tras bastidores

Fátima Pinango participó por tres semanas en el Jai Jagat 2020, marcha global por justicia y paz que inició el 2 de octubre de 2019 en Delhi (India), al conmemorarse 150 años del natalicio de Mahatma Gandhi de quien siguen sus enseñanzas. La marcha recorre alrededor de 10.000 kilómetros, por 10 países, en 365 días de caminata. La intención es presentar en la sede de Naciones Unidas en Ginebra su demanda pacífica de erradicación de la pobreza y las causas de la exclusión social, que se tomen medidas firmes frente al cambio climático y la resolución no violenta de conflictos.

FOTO: De izquierda a derecha Siti (Indonesia), Vilma (El Salvador) y Fátima (Ecuador)

Junto con 8 becarios de Sudáfrica, Indonesia, El Salvador, Filipinas e India, Fátima estuvo presente como delegada del Ecuador. Fátima es parte de la Unión de Organizaciones Campesinas, Indígenas Cochasquí – Pedro Moncayo (UCCOPEM), una de las organizaciones articuladas a la Estrategia Nacional de Involucramiento de Ecuador (ENI Ecuador) y la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra (ILC). En esta entrevista ella nos comparte algunas impresiones y aprendizajes de su estancia en India.

¿Cuál fue tu motivación para participar en el Jai Jagat 2020?

Al saber un poco más de Ekta Parishad, la organización que coordina la marcha y trabaja en pro de los derechos a la tierra, con más de 20 años de trabajo, me interesó. Después de los contextos de violencia de octubre 2019 en Ecuador y cómo avanzaron las protestas por Latinoamérica, era vital para mí ver cómo se demandan derechos en contextos de paz. En la marcha, los participantes van por las calles con sus carteles y sus consignas buscando el diálogo con las autoridades y con las comunidades.

¿Aprendizajes?

¡Muchos! Participé por dos semanas en una formación de no violencia que se alternaba con intercambios con colegios, con gente de las comunidades, de las universidades con las cuales debatías y tenías que estar preparado para los debates. Visitamos autoridades locales, nos ofrecieron escuelas para alojarnos. Fueron días bastante intensos de los cuales traigo muchas enseñanzas para mí y para compartir con mi comunidad.

A parte de aprender sobre soluciones pacíficas a conflictos y las marchas no violentas, aprendí la importancia de la asesoría permanente y el seguimiento de parte de las organizaciones a los procesos de construcción e implementación de política pública. Así vigilas que el objetivo de la ley se cumpla hasta en el más mínimo reglamento. Aprendí que es necesario un acompañamiento de más largo plazo desde la sociedad civil, hay que monitorear que el objetivo se cumpla y tener conversaciones permanentes con el gobierno.

En India están en conversación constante con las autoridades para verificar que se cumpla hasta en el último instrumento el objetivo de la ley. En Ecuador, nuestras leyes nos otorgan derechos a los ciudadanos para pedir cuentas a las autoridades, que nos digan lo que están haciendo y eso hay que aprovechar.

En nuestra cultura somos seres independientes, individuales. Para nosotros este aspecto es muy importante. Para los indios no. Para ellos la fuerza está en el colectivo, buscan el bienestar del grupo más que el individual, las organizaciones con objetivos comunes se unen. Así es como Ekta Parishad se ha consolidado como una de las organizaciones más grandes de India. Está presente políticamente en varios estados y está constituida por un conjunto de organizaciones pequeñas que buscan el acceso a la tierra, que en la localidad tienen sus particularidades pero a nivel nacional son uno solo.

La gente allá come junta, duerme junta, no tiene problema en compartir los platos, los zapatos. Como anécdota te cuento que en India, para entrar en algún lugar tú dejas afuera los zapatos y te los pones cuando sales. Cuando salíamos de los entrenamientos a veces no encontrábamos nuestros zapatos, porque alguien - que salió antes que nosotros - se los puso para irse a algún lugar.

¿Y te devuelven los zapatos?

Normalmente sí, pero si no te devuelven tus zapatos, entonces tú puedes tomar otros porque tú los necesitas. La necesidad colectiva prima sobre el interés personal, nosotros estamos bastante individualizados. Las cosas allá son del que lo necesita.

¿Han habido anteriormente otras marchas similares al Jai Jagat 2020?

Esta es la primera marcha a nivel internacional. Ha habido anteriormente varias marchas dentro de India. Y una de las marchas más importantes fue la del 2007 que movilizó alrededor de 25.000 personas y que consiguió que se aprobara la reforma agraria hindú. En India la exigencia de reforma agraria sigue siendo un tema actual (ver infografía sobre marchas pacíficas suscitadas en India dentro de la herencia feudal inglesa).

IMAGEN: Infografía sobre las marchas pacíficas en India

Pero ellos tienen otros problemas como el desplazamiento y la exclusión. Si el gobierno necesita asignar determinado número de hectáreas de bosque a un particular, lo hace y punto, porque tiene que cumplir con compromisos internacionales. Los manifestantes lo que piden es que el gobierno se humanice, que la gente desplazada tenga dónde vivir, que el gobierno cumpla sus acuerdos pero que les dé la oportunidad de una vida digna.

¿Cómo se sostienen las personas que son parte de la marcha?

Hay varias organizaciones que apoyan esta marcha, tal es el caso de la misma ILC. Entiendo que esta marcha consta de 50 personas: 30 personas indias y 20 extranjeros que hacen este recorrido voluntariamente. Se van integrando en el camino más gente. Lo que se ofrece a los marchantes es alimentación y alojamiento donde te acepten. Nos quedamos en colegios, en salas comunes de hoteles, en condiciones bastante básicas.

Como es una marcha de un año, los marchantes no van cargados sus mochilas. Va un camión todo el tiempo detrás de nosotros llevando las cosas. Cuando se detenía la marcha para descansar, íbamos al camión, sacábamos la mochila, se sacaba el saco de dormir, toalla, útiles de aseo, te aseabas, te cambiabas de ropa. Las actividades incluían espacios para meditación. En promedio nosotros caminábamos 20 kilómetros diarios.

¿Cuánto tiempo estuviste allá? ¿Tienes previsto regresar al Jai Jagat?

En India estuve en total tres semanas. Pero ya integrada a la marcha, recibiendo el entrenamiento sobre no violencia y cómo manifestarse de manera pacífica, dos semanas. Luego de esto, regresé a Ecuador y en octubre de este año me integraré de nuevo cuando la marcha esté finalizando en Ginebra. Por ahora estoy construyendo la propuesta para compartir en mi comunidad lo aprendido en India.

¿Cómo te fue con la cultura local?

En India, a parte de la importancia del colectivo sobre el individuo, las condiciones allá son diferentes. Los baños son diferentes, las duchas son diferentes. Allá el agua no es potable, teníamos que tomar agua de botellón y sin embargo nos enfermamos del estómago. De los 50 que formábamos el grupo, 20 nos enfermamos.

La comida fue otra experiencia interesante porque es bastante picante. Había un compañero de Sudáfrica que no podía comer picante porque los condimentos le sentaban mal y yo tampoco me llevaba bien con el picante. Así que ambos nos pasamos comiendo solo arroz blanco porque no podíamos comer nada más ya que eran personas locales las que preparaban la comida y no podías dejar de comer. Como allá me pasé comiendo básicamente arroz, cuando regresé al Ecuador me comí tres cuyes y dos vacas (risas).

¿Y el idioma?

Esa fue una de las pruebas más grandes, porque el programa era en inglés. Yo comprendía lo que me decían pero me costaba bastante expresarme. Una de las barreras más grandes que tuve fue que no podía comunicarme adecuadamente. Este es mi propósito para este año, mejorar mi nivel de inglés si o si.

¿Otras conclusiones?

Si. No sé si esa fue la intención pero este entrenamiento personal nos probó en aspectos como tu seguridad, tus miedos, tu fuerza de voluntad. Fueron tres semanas intensas y necesité un buen tiempo para asimilar algunas cosas que me impactaron. Fueron muchos aprendizajes de golpe. Pero de manera definitiva puedo decir que fue una experiencia magnífica y estoy agradecida por esta oportunidad que me brindó la ILC de aprender y compartirlo con mi comunidad.