Se realiza la primera Cumbre Agraria Nacional

 

 

El Primer Encuentro Nacional Cumbre Agraria fue celebrado los días 21 y 22 de julio de 2016 en las instalaciones de la Universidad Central del Ecuador, en Quito, en este encuentro participaron miembros de organizaciones indígenas, campesinas y sindicales, población no organizada, estudiantes, dirigentes y otros. Durante los dos días de trabajo se sostuvieron 11 mesas de trabajo sobre temas fundamentales, plenarias, rituales y actividades complementarias; además, se llevaron a cabo la Feria Campesina y el intercambio de semillas.

De acuerdo a su portal web, la Cumbre Agraria “es un espacio permanente de unidad, encuentro, movilización y construcción de respuestas hacia una política de transformación del campo ecuatoriano, promovida desde los sectores indígenas, montubios, afros, campesinos, pequeños y medianos productores, pescadores, consumidores, trabajadores y sectores populares”[1]

Entre las organizaciones participantes están: Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), Federación de Centros Agrícolas y Organizaciones Campesinas del Litoral (FECAOL), Asociación Sindical de Trabajadores Agrícolas Bananeros y Campesinos (ASCAL), Asamblea de los Pueblos del Sur (APS), Central Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias de Trabajadores (CEDOCUT), Federación Única Nacional de Afiliados al Seguro Social Campesino (FEUNASSC), Productores agroecológicos y Comercio Asociativo Tungurahua (PACAT), Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOLS) Unión Tierra y Vida, Comisión Nacional de Agroecología y Foro de los Recursos Hídricos.

Durante más de un año y medio antes de este primer encuentro, se llevaron a cabo alrededor de 20 “pre-cumbres” en distintos sitios de las tres regiones del Ecuador, en ellas se identificaron las principales problemáticas que viven los actores del campo, así como propuestas y estrategias “para fortalecer la autonomía territorial, buscar mecanismos de reactivación de la producción campesina, politizar la soberanía alimentaria, y crear alternativas económicas ante la actual crisis económica, política y social que sufre el país”.[2]

Todo lo recogido durante las pre-cumbres permitió elaborar un Acuerdo Agrario Nacional cuyo objetivo central es fortalecer la unidad de los sectores rurales para satisfacer lo que se considera la “deuda agraria histórica" del Estado hacia estos, a partir de este material se establecieron propuestas, tanto para el fortalecimiento del tejido organizativo como hacia la política pública y el nuevo marco jurídico que rige en el país.

Lo siguiente es parte del Acuerdo Agrario Nacional que resultó de la cumbre:

  • Declarar el estado de emergencia de tierras y territorios amenazados por los proyectos de cambio de matriz productiva y energética (hidroeléctricas, minería, petróleo, agroindustria, otros)

  • Declarar la movilización y vigilancia frente a la implementación de la normativa que afecta a los sistemas comunitarios y construir un régimen especial comunitario.

  • Fortalecer las organizaciones en la base, reconociendo todas las formas y mecanismos, con una perspectiva plural. Con énfasis en jóvenes y mujeres a quienes se reconoce su rol fundamental en el mundo rural y a la vez denunciar todas las formas de violencia y opresión que viven.

  • Apoyar los procesos de resistencia frente a la extracción petrolera y mega minera; denunciar la afectación a tierras, fuentes de agua y a la producción sana.

  • Fortalecer la comercialización directa, autónoma y solidaria entre productores y consumidores, ampliando la alianza campo – ciudad, para tal efecto se propone    masificar las ferias agroecológicas.

  • Promover y difundir la afiliación de las familias campesinas al Seguro Social Campesino; denunciar el intento del Estado a través de sus funcionarios de restar autonomía y soberanía al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social y al Seguro Social Campesino.

  • Declarar movilización permanente para defender la semilla nativa y rechazar el control y privatización de la misma.

  • Construir la banca comunitaria orientada a financiar la producción campesina, en este proceso contar con el apoyo de la academia y centros especializados en temas de economía popular y solidaria.

  • Construir la alianza universidad- campo rural para fomentar la educación en el campo respondiendo a las necesidades y condiciones propias del mundo rural.

  • Establecer campañas de formación y sindicalización de los trabajadores de la agroindustria.

Además, se le dio especial atención a la Ley de Semillas y Agrobiodiversidad que al momento se encuentra en trámite en la Asamblea Nacional, esto porque desde los miembros de la Cumbre Agraria se considera que esta ley, junto a la de Tierras y Territorios, Recursos Hídricos y Minería, cierra un círculo que no tendría como centro a la agricultura familiar y campesina.

La evaluación que realizan los actores de las pre-cumbres y de la Cumbre Agraria arroja que ha sido un proceso articulador que logró consolidar una “Plataforma de Resistencia Agraria” que pretende tener incidencia a nivel local y nacional, así como a corto, mediano y largo plazo; los acuerdos logrados se constituirían en los parámetros sobre los cuales se posicionarán sus demandas y sobre las que se abrirá el diálogo con actores de la sociedad civil y del Estado.

 

 

 

[1] https://cumbreagrariaecuador.wordpress.com/agenda-agraria-colectiva/

 

[2] https://cumbreagrariaecuador.wordpress.com/agenda-agraria-colectiva/

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