Indignación frente al abandono a los campesinos afectados por el sismo.

Quirino Demera, en el Mercado Campesino de Canoa. Fotografia: Marie Filatre

 

“Porque somos canoenses y queremos reactivar la economía,

yo sé que nos vamos a levantar… Canoa, Manabí y Ecuador,

unidos vamos a vencer esta batalla, porque sí podemos,

la vamos a vencer y lo digo con el corazón más grande

porque soy un campesino que adoro al campo

y a mi parroquia de Canoa…”

Quirino Demera, Dirigente de la Comunidad Muyuyal.

 

Monitoreo Tierras, en su trabajo para conocer y visibilizar los impactos del terremoto en el sector campesino, recorrió la zona de Canoa, en donde pudo conocer a Quirino Demera dirigente de la Comunidad Muyuyal, Cantón San Vicente, Provincia Manabí.

Muyuyal es una comunidad formada por al menos 500 personas, dedicada principalmente a la producción de agropecuaria, entre los productos destacan el verde, el maracuyá, los cerdos y otros. Con el terremoto, la infraestructura de viviendas y escuelas colapsó en su mayoría, entre las necesidades inmediatas están el agua y los alimentos, fue solo a partir del tercer día en que la ayuda de familiares y amigos llegó a la comunidad, conforme pasaron los días también llegaron kits alimentarios desde instituciones públicas y privadas; al momento de la entrevista, algunos de los pobladores continuaban recibiendo, cada 8 días, dotaciones por parte de militares del Ejército Ecuatoriano.

 

Poco más de dos meses después del terremoto, muchas son las necesidades que la gente de Muyuyal vive, para Quirino una de las mayores preocupaciones es que sus viviendas destruidas no sean argumento suficiente para ser reconocidos como damnificados. Al día siguiente del evento natural, la casa de Quirino colapsó, 5 días después autorizó que se retiren los escombros, días después con la visita de representantes del MIES pudo observar que no consta en el registro oficial de damnificados; de acuerdo a su testimonio esta situación es recurrente entre los pobladores de las comunidades más alejadas.

Desde antes del terremoto la falta de transporte era una de las mayores problemáticas, una vez sucedida la catástrofe esta situación se agudizó, como nos comenta Quirino, su comunidad posee vías de tercer orden y a pesar de que se han hecho las gestiones respectivas para que el transporte público llegue hasta allá, no han obtenido resultados. De ahí que, para llevar su producción agrícola a la venta, deban contratar lo que ellos llaman “transporte pirata”, un costo adicional que obliga a que los precios de su producción aumenten, haciéndolos menos competitivos en los mercados cercanos.

La estrategia considerada por los productores es movilizar su producción a las zonas más afectadas y cercanas, tal es el caso de Canoa, esta decisión se ha tomado por considerarse la forma más adecuada para superar las necesidades de productores y consumidores, sin embargo, se han encontrado con la competencia de grandes cadenas de supermercados cuyos precios son más competitivos, Quirino lamenta este hecho pues considera que si contaran con asistencia en transporte sus precios podrían bajar e incentivar un consumo responsable en la zona.

El problema del transporte se siente también en otros aspectos, en Muyuyal más de 40 estudiantes deben salir de la comunidad para poder formarse, según lo dialogado con otros padres de familia, el costo mensual por su movilización puede superar los 30 dólares, un rubro que en la economía familiar resulta difícil de cubrir.

La extensión promedio de tierra que poseen en Muyuyal es de 4-5 hectáreas, se considera que esta tierra es altamente productiva pero las posibilidades de obtener mayores ganancias se limitan por la falta de agua y crédito. En el caso del agua, se han realizado las gestiones respectivas y se ha presionado desde hace más de 14 años por que se les dote de este recurso, lamentablemente no han recibido una respuesta favorable y continúan consumiendo agua no salubre, lo que deviene en enfermedades como parasitosis o desnutrición por diarrea.

A pesar de un panorama como el retratado, los deseos de salir adelante y la fuerza no falta en los pobladores de Muyuyal, según Quirino solamente unidos podrán salir adelante, es fundamental el apoyo público y privado para que puedan superar con éxito las circunstancias por las que están pasando, este dirigente asegura que la voluntad de trabajar no falta entre los campesinos, tal es así que para sobrellevar la situación han pasado de una jornada de trabajo de 8 horas, a estar en actividad desde antes del amanecer hasta que oscurece.

 

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