UOCASI: La organización campesina posibilitó una mayor capacidad de resistencia a los efectos del Terremoto

 "Nos hemos ido fortaleciendo, cuando hay unión las salidas son suaves,

lo hemos ido demostrando",

Vilma Velez, Presidenta UOCASI. Fotografía: Marie Fillatre.

 

En el marco de las actividades de la Plataforma por la Tierra y Territorios Sostenibles para el ejercicio de los derechos a la Tierra, Acceso a Recursos Naturales y el Desarrollo, ejecutado por las instituciones de la ILC-ALC en Ecuador. Representantes del SIPAE y FEPP, instituciones que junto a ECOLEX forman la plataforma encargada, se movilizaron a algunas de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 16 de abril, para dar a conocer la situación por la que atraviesa el sector campesino, para ello se estableció contacto con representantes de organizaciones de productores, una de ellas es la UOCASI.

 

Esta es una organización de segundo grado que, actualmente aglutina dentro de sí a 18 organizaciones de base y suma un total de 482 socios. Las organizaciones de base se formaron de hecho bajo la tutela de la iglesia católica, al irse los mentalizadores, la institución encargada de continuar apoyando su trabajo fue FEPP, con su soporte, en el año 2003 fueron legalizadas 11 organizaciones de base, y en el año 2005 fue formada de derecho la organización de segundo grado que visitamos.

Durante la visita, se mantuvo un diálogo con la presidenta de la UOCASI, Vilma Vélez, quien supo relatar la experiencia de sus asociados luego del terremoto, todos ellos son campesinos, propietarios de tierras con una extensión de hasta 10 hectáreas y cuya vida se transformó a partir de aquel día. Entre las necesidades y problemas que han logrado reconocer, dos son los principales: vivienda y comercialización.

En el primer caso, el evento natural que sufrieron afectó sobremanera la estructura de viviendas y entidades públicas, además de casas caídas o muy fracturadas, se enfrentan a las constantes réplicas, el suelo removido y la falta de dinero para levantar las edificaciones. En el segundo caso, el precio y la falta de un mercado seguro para sus productos son sus principales desafíos.

Frente a estos y otros problemas, la organización se erige como el más importante apoyo sobre el cual se pueden sostener los productores, inmediatamente ocurrido el evento se realizaron recorridos para evaluar la situación humana y material lo que permitió dar paso a la compra de productos, esto último como una actividad prioritaria que permitiría que socios y no socios sostengan sus actividades y cuenten con su sustento.

 

La producción diversificada logró minimizar la emergencia alimentaria, "aquí se produce, plátano, maní, yuca, fréjol, zapallo, de todo, por eso digo: gracias a la solidaridad que ha habido este pueblo no se muere de hambre, porque tiene plátano, naranja, mandarina, no hemos sentido la crisis en la alimentación", así lo comenta Vilma, de hecho, no solo han podido sobrellevar la situación de la gente de la zona sino que, algunos de ellos, también pudieron acoger en sus hogares a familiares que se encontraban en peores condiciones.

 

Algunos de los productos que se destinan la venta son ají, maracuyá y cacao, todos estos son acopiados por la organización, que debió ampliar el espectro de productos, recibiendo también maíz y café, además, debió buscar nuevos mercados, en esta tarea su mayor dificultad es la falta de capital pues, si bien tienen compradores para algunos de ellos, las empresas tienden a pagar a partir de la segunda y hasta cuarta entrega de producto, estas difíciles condiciones de intercambio, que se venían dando desde antes del terremoto, se han podido sobrellevar con aportes económicos de los socios y/o su paciencia para recibir los pagos. 

A pesar de circunstancias como estas, la organización se mantiene porque garantiza a sus socios peso y precio justo de sus productos, tal es la influencia de la organización que su presencia es reguladora de los precios de los productos en la zona, orgullosa la presidenta de la UOCASI nos comentó: "los primeros días [después del terremoto] bajaron los precios, pero como no nos detuvimos tuvieron que volver a subir el precio los intermediarios, somos una institución que paga precio justo, somos su piedra en el zapato (…) no somos sus enemigos si le pagan un precio justo a la gente".

 

Si bien esta fortaleza ha permitido reactivar la economía de la población, hace falta mercados fijos de venta y precios justos para todos los productos que venden los campesinos, para sobrellevar esto la organización inició negociaciones con la Federación de Organizaciones Campesinas del Litoral (FECAOL) para fomentar circuitos cortos de comercialización, es decir, venta directa a consumidores y establecimiento de ferias, por ejemplo, en Portoviejo, esto porque creen que reducir la cadena de intermediación facilita el acceso a alimentos y reduce su costo.

 

Si bien la situación es compleja, la necesidad ha llevado a la población a decidirse por el rescate de la unión y la solidaridad, no es extraño observar cocinas y comedores comunitarios que reúnen a diez familias o más, así mismo, han recibido apoyo de parte de instituciones amigas quienes han llevado kits de aseo, materiales de construcción, insumos y alimentos, de parte del Estado lo más relevante es un programa que contrata un grupo de 11 hombres de la zona para que siembren café, cacao nacional y maracuyá en las fincas de la zona, además, de la entrega de unos pocos kits para la producción de maíz.

Muchas son las dificultades, apoyos y desafíos que la población tiene por delante, sin embargo, la existencia de la organización ha viabilizado la superación de algunas problemáticas, por lo pronto, lo más urgente es recuperar infraestructura básica como viviendas, agua, escuelas, entre otros, actividades en las que la población en general está participando comprometida, adicionalmente e igual de importante, es urgente la ampliación de mercados, regulación de precios y reducción de cadenas de comercialización. Para lograr ambos cometidos, la población apuesta a la unión y a la organización como medio por el cual toda estrategia puede ser canalizada.

 

Zona de Secado en el Centro de Acopio, UOCASI. Fotografía: Marie Fillatre.

 

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